Auto-presentación de Franco Ingrassia

Nací en Rosario –a unos 400km de Buenos Aires- en 1976, a meses de iniciada la dictadura militar que constituyó la vía genocida de pasaje al neoliberalismo en la Argentina.

A principios de los 90, con los amigos de la adolescencia y mediante una serie de “rastros de carmín”-conexiones musicales y culturales subterráneas- descubrimos el dadá y el surrealismo. La definición del surrealismo como “comunismo de la inteligencia” y la apuesta de fusionar “cambiar la vida” y “transformar el mundo” en una sola consigna nos dejaron marcas activas hasta hoy. Comenzamos simultáneamente a participar del Centro de Estudiantes de nuestra Escuela y a sostener un proyecto musical de rock experimental.

Unos años más tarde, la hibridación de la actividad musical y militante daría lugar a Planeta/X, un proyecto cultural asambleario que acaba de cumplir 15 años de existencia. PX ha sido motor de una multiplicidad de iniciativas, editando más de 12 números de una revista de poesía, política, cultura y pensamiento, desarrollando un sello discográfico que ya alcanza las 84 ediciones, sosteniendo un espacio cultural sede de fiestas, muestras, experimentaciones estéticas y reuniones militantes. Durante todos estos años PX ha sido para mí un verdadero laboratorio de autoorganización, una fuente de aprendizajes en torno a los modos híbridos, complejos y ambivalentes que adoptan las experiencias igualitarias allí donde se alejan de los meros modelos ideológicos para constituirse en vida colectiva.

Durante la segunda mitad de la década del 90, y en paralelo a mi participación en Planeta/X, fui a la universidad y estudié psicología. Fueron también épocas de militancia universitaria y un punto de descubrimiento –en los márgenes de los circuitos académicos- de autores “postmarxistas” como Badiou y Rancière, el obrerismo italiano o la obra de Deleuze y Guattari. No se trataba de una curiosidad teórica, sino del encuentro con conceptos –“intervención discriminante”, “situación”, “democracia como malentendido”, “axioma igualitario”, etc.- que conectaban con nuestras prácticas militantes. Ese tipo de conexión, asistemática e intensificadora, entre las ideas y las prácticas creo que permanece en mí como investigación de los modos posibles de una epistemología militante.

Fue este período también el inicio de una relación, primero mediada por su obra, y luego más directa con Ignacio Lewkowicz, quien de modo deslumbrante permitía aprender –contra toda una pesada tradición intelectual epigonal argentina- que no era necesario domiciliarse en el Collège de France para osar proponer un trabajo de invención conceptual.

Diciembre del 2001 trajo aparejado, por una parte, la extraña experiencia de ver algunas nociones hasta hace poco marginalmente cultivadas –autogestión, horizontalidad, anticapitalismo, autonomía- convertidas en criterios para una actividad de masas y por otra la apertura de una serie de problemáticas que en cierto sentido configuran mi horizonte de pensamiento hasta el día de hoy: el problema de la construcción autónoma cuando su fondo no es la presencia aplastante de lo estatalmente instituido sino la amenaza destituyente de la inestabilidad mercantil.

La actividad simultánea de participación en iniciativas de autoorganización local (la asamblea barrial, indymedia rosario, planeta/x) y en un colectivo autónomo de investigación (gradocero) derivaron en octubre del 2002 en un viaje a Madrid, para cursar una Maestría en Investigación Participativa. Nuevamente la búsqueda de conexiones intensificadoras entre la práctica teórica y la actividad militante.

En el período trascurrido en Madrid –octubre del 2002 a junio del 2003- pude tomar contacto con proyectos y experiencias como el CSOA El Laboratorio, Precarias a la Deriva, Yo Mango, Indymedia Madrid, Sin Dominio, CSO Seco, la editorial Traficantes de Sueños y otros, además de establecer lazos de amistad, diálogo e intercambio que continúan hasta el día de hoy. Fue un período de aprendizaje intenso, ya que tanto los puntos de contacto como las divergencias entre las “culturas militantes” autónomas que conocí allí y aquellas en las que participaba en argentina me generaban mil y un puntos de interrogación.

Al retorno de Madrid, comencé mi práctica clínica de forma continua, tanto en el ámbito público –trabajo en el hospital de salud mental de mayores dimensiones de mi región, que viene sosteniendo un proceso de sustitución de las lógicas manicomiales desde mediados de los 90- como en el ámbito privado mediante la constitución de la Cooperativa de Analistas, un proyecto clínico colectivo que funcionó entre el 2004 y el 2006.

Ese año fue también el de la fundación del Laboratorio de Análisis Institucional de Rosario, proyecto activo al día de hoy, con el que sostenemos prácticas de intervención, teorización e investigación sobre las problemáticas institucionales contemporáneas.

La investigación de los vínculos entre las prácticas teóricas y la transformación de las formas de vida contemporáneas se sostuvo en el pasaje por experiencias de autoformación e investigación como la Cátedra Experimental sobre Producción de Subjetividad, la Universidad Experimental y el Colectivo de Pensamiento en Construcción.

Y en los últimos dos años se concentró en dos planos de actividad: Por una parte, el proyecto “Estéticas de la Dispersión”, un proceso de indagación sobre los modos en los cuales se construyen los regímenes de sensibilidad en los escenarios contemporáneos dominados por la operatoria mercantil. Este proyecto implicó, hasta el momento, la realización de tres jornadas de debate, el sostenimiento de un blog-archivo de materiales y la elaboración de un libro colectivo que se encuentra en preparación. Por otra el desarrollo de una serie de seminarios sostenidos por fuera de los circuitos universitarios, ligados a la profundización de determinados itinerarios de pensamiento: la sociabilidad contemporánea, las imágenes del pensamiento, los entrecruzamientos entre prácticas estéticas y actividad teórica, la producción de subjetividad en condiciones de mercado, la economía lidibinal, etc.

1 Sumergido, que tiene ya dos discos (1997 y 1999) y numerosas presentaciones en vivo (Rosario y Buenos Aires)

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